Hemos vuelto a mear en los postes de la gran
ciudad, como perros callejeros, perros quiltros, perros sin dueño. Hemos vuelto
a cagar en la vereda, sin que nadie nos recoja con una bolsita nuestro
malestar. Caminamos pausadamente y a momentos más rápido. Corremos si queremos
y nos detenemos sin tener ninguna razón. Olemos tu basura, escarbamos en ella y
comemos lo que nos sirve. Podemos andar solos o con algún compañero que no le
tema a los autos. A veces nos verás en jaurías, pero eso no significa que nos
creamos todopoderosos. Más bien nos sentimos en familia y andamos sin temor de
los golpes humanos. Hemos vuelto a revolcarnos en los pastos de los parques.
Hemos vuelto a follar a vista y paciencia del transeúnte que, aún se impresiona
y ríe como si él no hiciera lo mismo. Hemos regresado y somos más de lo que tú crees.
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| (Foto: Carola Lagos/Flickr:carolagosc) |
