domingo, 7 de junio de 2015

Esto no tiene título

Hemos vuelto a mear en los postes de la gran ciudad, como perros callejeros, perros quiltros, perros sin dueño. Hemos vuelto a cagar en la vereda, sin que nadie nos recoja con una bolsita nuestro malestar. Caminamos pausadamente y a momentos más rápido. Corremos si queremos y nos detenemos sin tener ninguna razón. Olemos tu basura, escarbamos en ella y comemos lo que nos sirve. Podemos andar solos o con algún compañero que no le tema a los autos. A veces nos verás en jaurías, pero eso no significa que nos creamos todopoderosos. Más bien nos sentimos en familia y andamos sin temor de los golpes humanos. Hemos vuelto a revolcarnos en los pastos de los parques. Hemos vuelto a follar a vista y paciencia del transeúnte que, aún se impresiona y ríe como si él no hiciera lo mismo. Hemos regresado y somos más de lo que tú crees. 
(Foto: Carola Lagos/Flickr:carolagosc)

viernes, 22 de mayo de 2015

Allí abajo

Allí
Mira
Allí
Abajo
No, más abajo








Que no te dé vergüenza mirar mi vergüenza
Mi vulva no es vengativa
Ni coercitiva

Más bien es Librepensadora.


martes, 3 de febrero de 2015

Nunca me gustó Coldplay

Jamás me gustó Coldplay, pero este disco carga un recuerdo en particular. Estaba finalizando cuarto medio y decidí trabajar repartiendo volantes los fines de semana. El trabajo consistía en ir a una especie de garita ubicada en la comuna de Las Condes. Ahí llegabas muy temprano en la mañana y te seleccionaban para repartir en semáforos o por casa. Nunca me eligieron para semáforo porque debías ser rubia o tener el pelo teñido rubio y andar con jeans ajustados. No era rubia y nada me quedaba ajustado. Ser elegida para semáforo era un privilegio, no tenías que caminar, no te matabas tanto de calor, era más rápido, en fin. A mí siempre me ha gustado caminar, así que daba lo mismo. Lo encontraba mucho más libre, podía ir al ritmo que quisiera, escuchando música y no soportaba los rostros que te decían que no.
Así con mi mochila cargada de volantes del Jumbo, me iba a caminar por las callecitas de Las Condes repartiendo consumo. La única regla: un volante por casa. Existían supervisores que te vigilaban. Las últimas veces, me comenzó a dar lo mismo, todo a la basura al final del turno. El último día que trabajé ahí, iba caminando por una gran avenida, pensando qué haría con mi vida después de salir del colegio. Andaba con mi personal stereo y las pilas tenían muy poca carga, así que no podía escuchar cassette. Sintonicé la Rock&pop y comenzó a sonar este disco completo. La voz de Sergio Lagos aparecía a veces pelotudiando como siempre. Me agradó, escuchaba a Radiohead hace unos pocos años y había oído que estos eran sus hijos deformes. No me pareció tan así en el momento. Lo disfruté mucho ese día de sol. Pensé muchas cosas en relación a mi futuro, mirando esas casitas que ocupaban casi una cuadra. Sabía que quería una cosa: estudiar, porque de pequeña me dijeron que la única forma de superación del pobre era esa, estudiar. 
Al año siguiente no podía hacerlo, debía trabajar y después de eso todo era incierto. Mis concepciones en relación al estudio, a las instituciones y a las casitas de una cuadra cambiaron con el tiempo, como muchas cosas. Nunca me gustó Coldplay, pero hoy escucho este disco y me transporto a ese día en que la incertidumbre era lo único seguro en mi vida. Tengo exactamente la misma sensación de duda para lo que viene más adelante. Pensándolo bien, creo que es el único disco de Coldplay que me gusta.