Jamás me gustó Coldplay, pero este
disco carga un recuerdo en particular. Estaba finalizando cuarto medio y decidí
trabajar repartiendo volantes los fines de semana. El trabajo consistía en ir a
una especie de garita ubicada en la comuna de Las Condes. Ahí llegabas muy
temprano en la mañana y te seleccionaban para repartir en semáforos o por casa.
Nunca me eligieron para semáforo porque debías ser rubia o tener el pelo teñido
rubio y andar con jeans ajustados. No era rubia y nada me quedaba ajustado. Ser
elegida para semáforo era un privilegio, no tenías que caminar, no te matabas
tanto de calor, era más rápido, en fin. A mí siempre me ha gustado caminar, así
que daba lo mismo. Lo encontraba mucho más libre, podía ir al ritmo que
quisiera, escuchando música y no soportaba los rostros que te decían que no.
Así con mi mochila cargada de
volantes del Jumbo, me iba a caminar por las callecitas de Las Condes
repartiendo consumo. La única regla: un volante por casa. Existían supervisores
que te vigilaban. Las últimas veces, me comenzó a dar lo mismo, todo a la basura
al final del turno. El último día que trabajé ahí, iba caminando por una gran
avenida, pensando qué haría con mi vida después de salir del colegio. Andaba
con mi personal stereo y las pilas tenían muy poca carga, así que no podía
escuchar cassette. Sintonicé la Rock&pop y comenzó a sonar este disco
completo. La voz de Sergio Lagos aparecía a veces pelotudiando como siempre.
Me agradó, escuchaba a Radiohead hace unos pocos años y había oído que estos
eran sus hijos deformes. No me pareció tan así en el momento. Lo disfruté mucho
ese día de sol. Pensé muchas cosas en relación a mi futuro, mirando esas
casitas que ocupaban casi una cuadra. Sabía que quería una cosa: estudiar,
porque de pequeña me dijeron que la única forma de superación del pobre era
esa, estudiar.
Al año siguiente no podía hacerlo, debía trabajar y después de
eso todo era incierto. Mis concepciones en relación al estudio, a las
instituciones y a las casitas de una cuadra cambiaron con el tiempo, como
muchas cosas. Nunca me gustó Coldplay, pero hoy escucho este disco y me
transporto a ese día en que la incertidumbre era lo único seguro en mi vida. Tengo exactamente la misma sensación de duda para lo que viene
más adelante. Pensándolo bien, creo que es el único disco de Coldplay que me
gusta.
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