El amor, ah el amor...
Manoseado y menospreciado por tantos y anhelado
por muchos.
Ah el amor...
Ese algo mágico que aparece en nuestras vidas
sin tener mayor consideración.
Ese estremecimiento que sientes en todo el
cuerpo cada vez que él/ella se acerca a ti.
Ah el amor...
Es cierto que odio a las parejas que se dicen
te amo a los dos meses de estar juntos, es cierto.
Es cierto que bloqueo a mis amigos de Facebook
cuando inician una relación y suben fotos felices, es cierto.
Pero... ah el amor
Ese polvo, sí polvo, pero de hadas que anda en
el aire y te hace estornudar más que los árboles de plátano.
Ese estado de bienestar en que te encuentras en
que no te importaría atenderte en un hospital público.
Reconozco que, cada vez que me atrae alguien y
tiene novia/novio maldigo la monogamia con todo mi ser, está bien, lo reconozco.
Reconozco, que detesto los trastornos bipolares
en aquellos que se atreven a salir con su pareja en público, lo reconozco.
Pero, dime, no es bello el amor.
Y no es necesario recordar que la belleza es
subjetiva, y es en esa subjetividad, en la que salimos todos engañados.
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| Couple D'amoureux Dans un Petit Café, Quartier Italie, circa 1932 by George Brassai |
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