Intento recordar en qué momento la vi, busco y
busco en los cajones de mi memoria y solo hallo un par de imágenes de un “jovencito”
hablando y fumando frente a un micrófono. Son los juegos de la mente, sabes que
está ahí, pero no sabes dónde. Por esa misma razón he vuelto a ver Pump up the volume o Suban el volumen como se conoció por estos lugares. Una película que pretende sacar una fotografía
análoga del descontento (suena mejor rabia) de la juventud de inicios de los
noventa en Estados Unidos. Y sí, lo logra en parte, mediante la voz radial de
un joven y carismático Christian Slater que inicia preguntándonos “¿Alguna vez
has tenido la sensación de que América está completamente jodida?” Y no es
necesario explicar que cuando dice América se refiere a la tierra del payaso Ronald (Reagan o McDonald como
quieran). Aunque si se refiriera a la América
de Martí, estaría igual de jodida. Continúa diciendo “todo está contaminado, el
ambiente, el gobierno, las escuelas” y es aquí en la escuela, donde ocurre
todo. El personaje de Mark o Harry el Tieso, habla desde el anonimato, desde
una radio pirata, transformándose en la voz que escuchan los adolescentes de
una típica secundaria gringa, con todo lo que implicaría una típica secundaria
gringa. Es una voz de denuncia, una voz que no teme las consecuencias porque no
hay rostro ni nombre que reciba las represalias.
La primera canción de la película es Everybody knows de Leonard Cohen, inicio
perfecto, porque efectivamente todo el mundo lo sabe: “Todos saben que el
sistema está podrido y que el viejo negro Joe sigue recogiendo algodón”. El
protagonista así lo reconoce, habla e ironiza sobre ello, porque está
consciente que bajo la burla yace la verdad. La película pasa por diversos temas (un
poco exagerados) que, aún a pesar del tiempo, son controversiales de tratar en
las escuelas de hoy: el suicidio, el sexo, la homosexualidad, el embarazo
adolescente, el sobre-control y la manipulación de los directivos de estas instituciones,
los resultados académicos como único fin, el poco peso de los profesores, entre
muchos más.
Si bien, se muestra a una juventud sumamente influenciable
por lo que pueda decir un tipo por la radio, variados y múltiples
clichés, sigue siendo una película interesante de ver. Pienso en la posible influencia
que tuvo en su momento, probablemente fue muy poca, pero de seguro más de
alguien pensó en hacer su propia radio pirata y jugar a delatar las
injusticias.
Por último y no menos importante, la banda
sonora es bastante notable. Además de Leonard Cohen suena Pixies, Descendents,
Sonic Youth, The Beastie Boys y sigue. Para una noche de insomnio, recomiendo Pump up the volumen, y por supuesto a
veces solo queda hablar duro y subir el volumen. Todo el mundo lo sabe.
Más que pistas para ver:
http://www.youtube.com/watch?v=ZRD_MoqomKE
(Completa pero sin subtítulos).
Lo mejor es bajarla de Youtube y agregarle los
subtítulos. http://www.subdivx.com/X6XMTA2MDAxX-pump-up-the-volume-1990.html

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