Control-remoto
Camina por la calle, sabe que es tarde. Diez llamadas
perdidas. Dobla la esquina. Las manos le tiemblan, logra abrir la puerta. Una
figura. Una sonrisa tímida. Un solo golpe. La sopa caliente sobre la mesa es
testigo de una mirada inquisidora. Silencio. Es hora de las noticias.
Mi cruz
En un rincón de la casa, se encuentra ella, paralizada
por el miedo. Sus manos cubren su rostro avergonzado. La sangre de él sobre su
vestido esconde la verdad. Y solo se repite a sí misma: una palabra tuya
bastará para salvarme.

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